MOLE, CHOCOLATE Y TEQUILA

Como homenaje a la pintora mexicana Frida Kahlo, en el 110 aniversario de su nacimiento, esta exposición aúna conceptos de ancestral sabor mexicano, desde lo picante, lo dulce y amargo, para abrazar la vida-obra de quien es hoy considerada icono universal. 

La autora de la exposición, Julia María Crespo Freijo, mediante obras pictóricas de trazos enérgicos y mezclas duotonales, combina la tradición mexicana con el complejo mundo de emociones y cualidades que caracterizaron a la legendaria artista, buscando retratar sentimientos ambivalentes que exhiben tanto a una Frida tierna e inocente como transgresora, desafiante creadora y devota de la cultura azteca. Desde la diversidad del color y el espíritu tonal de lo tradicional mexicano, Julia Crespo nos presenta a una autora que siente en color la vida, o hace de su vida su pintura autobiográfica. Inspirándose bien en imágenes fotográficas de la artista o en su obra, va reflejando tanto alegría, rabia,  soberbia o dolor, fuerza y libertad, entre otras muchas inquietudes relevantes de lo humano. Pareciendo reafirmar con sus cuadros el propio aseverar de la homenajeada: “Aquí me pinté yo, Frida Kahlo.”     

Integran la muestra un total de 30 obras realizadas, entre 2016/2017, con estilos distintos. Una primera colección de 60×80 cm, hecha en acrílico sobre lienzo, que parte de una rigurosa selección de fotografías de Kahlo en blanco y negro. Y una segunda serie, 6 cuadros de técnica mixta sobre madera, como un trabajo de recreación fundamentado ya no sólo en un entorno de tradición mexicana, sino también de simbología y contexto socio global, junto a otros objetos intervenidos donde se sigue integrando la figura de la pintora, o intercalando frases que nos muestran su ingenio, el sufrimiento o sus ganas de vivir.

1,00 x 1,20 mas Técnica mixta sobre madera
«Milagritos» 1,00 x 1,20mts, técnica mixta sobre madera.

SOBRE FRIDA KAHLO

Magdalena Carmen Frida Kahlo nace el 6 de julio de 1907. Hija de Guillermo Kahlo, fotógrafo alemán de origen judeo-húngaro, y de Matilde Calderón, mexicana de origen indio y ascendencia española.

En 1913 contrae poliomielitis, experimentando por primera vez la soledad, debido a sus limitaciones físicas al quedar postrada nueve meses en cama.

Animada por su padre, como terapia de rehabilitación, practica el fútbol y el boxeo, deportes poco convencionales para una niña en la sociedad de la época.

En 1922 ingresa en la Escuela Nacional Preparatoria en la Ciudad de México, donde conoce a futuros intelectuales y artistas y se une al grupo rebelde “Los Cachuchas”, de ideas anarquistas y revolucionarias.

El 17 de septiembre de 1925 tiene un accidente en el transporte público. Sufriendo más de 32 operaciones se ve forzada a pasar mucho tiempo encamada, a llevar corsés de yeso y a no poder satisfacer su deseo de ser madre. Un año después la pintura, de manera autodidacta, es su medio de escape, haciendo de su vida la temática de su obra.

En 1928 conoce a Diego Rivera, (“El elefante y la paloma”). Una relación de amor, pasión, vínculo creativo, infidelidades mutuas, odio, divorcio y matrimonio. “Monstruos sagrados” en la cultura mexicana. Frida comparte su vida con innumerables personalidades del mundo político-cultural de la época: Tina Modotti, Nicolás Murray, su amante y autor de muchas de sus fotografías, el revolucionario ruso Leon Trotsky, a quien dio asilo en su casa, la pintora estadounidense Georgia O´Keefe, el arquitecto Juan O´Gorman, la cantante Chabela Vargas, el surrealista André Bretón. Conociendo a Dalí, Picasso, Marcel Duchamp, Hemingway, Henry Miller, Paul Eluard y Carlos Pellizer, entre otros muchos.

En la década de los 40 aumenta el reconocimiento de su obra, después de exponer en la galería Renón et Collea en París. Animada por Bretón participa en importantes exposiciones colectivas en Nueva York, Boston y Filadelfia, EEUU.

En 1950 permanece un año en el hospital y en 1953 se organiza la única exposición individual en Ciudad de México en la galería de Arte Contemporáneo. Le prohíben asistir por su salud deteriorada, pero va en ambulancia y participa en la inauguración en una cama de hospital. Una de sus tantas citas celebres: “Doctor, si me deja tomar este tequila le prometo no beber en mi funeral”. Ese mismo año le amputan una pierna por debajo de la rodilla y se sumerge en una gran depresión que la lleva a tener ideas suicidas. Muere el 13 de julio de 1954, en La Casa azul de Coyoacán. Sus restos fueron velados en el Palacio de Bellas Artes y su féretro fue cubierto con la bandera del Partido Comunista Mexicano. En su último cuadro, bodegón de sandías, puede leerse: “Viva la vida”. Y en su diario:

“Espero alegre la salida  y espero no volver jamás”